Aunque es popular alentar a los hombres que luchan contra la tentación sexual con la frase “Cuidado, esa chica que codicias es la hija o esposa de alguien”, también hay un sesgo extraño en definir el respeto a las mujeres SÓLO por la relación que tienen con un HOMBRE, y no por el valor que tienen en sí mismas.
Quizás si dejamos de definir a las mujeres siempre como “esposa de, hija de, novia de, mamá de” y las vemos como personas, capaces de ser completas en Cristo por sí mismas, podemos llegar a un siguiente nivel en la lucha contra el pecado sexual.




